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0200 estado de la cuestion

Lunes, Septiembre 6th, 2010

[chinos en pijama]
En una reciente visita a China, comentando sobre las multitudes de turistas chinos fotografiándose fascinados frente a las fachadas de LEDs de Pudong-Shanghai reflejándose en el río Huanpu, preguntaba a Pedro Pablo Arroyo, arquitecto experto en este país, acerca de los extraordinarios cambios económicos, sociales y tecnológicos ocurridos allí desde hace escasamente dos décadas. Arroyo me contestaba que las transformaciones habían sido tan rápidas que se daba la paradoja de una vida radicalmente nueva y de que a la vez, esa misma gente que había pasado del comunismo al capitalismo usando móviles y viendo sus ciudades llenarse de rascacielos y pantallas urbanas, seguía paseando en pijama por las calles – tal como lo hacía desde siempre – como si el mundo a la vez hubiera seguido siendo el mismo.

Algo así parece haber ocurrido también en el resto del mundo con las extraordinarios cambios sucedidos en nuestro medio, especialmente tecnológico, que podríamos identificar con la tríada Internet, telefonía móvil y comunicación satelital. La sorpresa o extrañeza inicial de poder hablar por teléfono desde cualquier sitio, de poder viajar con un GPS, es decir conectados a un sistema de satélites, de poder acceder a casi infinitas bases de datos desde nuestras múltiples pantallas, o de ver proliferar las cámaras de CCTV de manera ubicua, ha sido, tal vez sorprendentemente, asimilada por la mayor parte de la población como algo natural, como una nueva naturaleza de lo social y lo metropolitano.

Frente a algunos discursos más o menos apocalípticos de futuristas o filósofos, los cambios introducidos por lo que podríamos llamar sociedad informacional se han ido produciendo de manera casi subrepticia, que podríamos calificar de molecular, si usásemos la terminología de Deleuze y Guattari. Si ha sido una revolución, tal como suele afirmarse – la revolución digital – se ha tratado de una revolución molecular. Quizás habría que hablar de una evolución y dde mutaciones más que de una Revolución – con mayúscula. Posiblemente, en muchos aspectos, vivimos de una forma radicalmente diferente a como lo hacíamos hace tres décadas pero ha sido algo que ha ido infiltrándose en nuestras vidas, gota a gota, y de lo que en consecuencia no nos es fácil dar cuenta, que un gran cambio consciente y deliberado – al menos por parte de la mayor parte de la población, e incluso de buena parte de las corporaciones y gobiernos que parecen dominar el escenario de la vida social.

Sin embargo, es seguro que esta sensación de que se trata de una evolución casi natural de la vida no es así en Silicon Valley, en Seattle [sede de Microsoft] y en otros lugares del mundo en que estas nuevas tecnologías se vienen produciendo. Y efectivamente, existe una enorme literatura científica, académica y periodística que intenta analizar qué viene ocurriendo, qué es lo nuevo, cuales son los cambios, verdaderamente radicales en ciertos aspectos, que han sucedido durante las últimas deácadas.

[autores de referencia]
A efectos de trazar un estado de la cuestión de la llamada sociedad informacional, sociedad red y de sus implicaciones territoriales, consideramos que pueden tomarse como referencias razonables las obras de Manuel Castells [1997, 2002] y William Mitchell [2003], de entre los numerosísimos trabajos sobre el área de estudio.

Siguiendo a William Mitchell, para hacer una primera clasificación de los vectores de cambio tecnológico podemos señalar cuatro áreas tecnológicas interrelacionadas de desarrollo acelerado en las últimas décadas han supuesto las transformaciones territoriales de las que trata este estudio. Esta clasificación nos ayuda a ver que no se trata de un única entidad sino de la compleja interacción de múltiples tecnologías a múltiples escalas. Éstas serían:

_ desarrollo de las tecnologías inalámbricas [radio, tv, telefonía, comunicación satelital, wifi…]
_ infraestructuras de redes [telefonía, Internet, GPS…]
_ electrónica miniaturizada [ordenadores, teléfonos, audiovisuales, sensores, actuadores…]
_ información digital proliferante [Mitchell, 2003]

Esta capa que cubre la totalidad del planeta, y que algunos consideran el mayor artefacto construido en la historia de la humanidad, en su interacción con los humanos y el medio físico, ha adquirido el carácter de una nueva ecología en la que estamos inmersos, una ecología sin duda maquínica.

Para presentar la cuestión con la dimensión que estimamos adecuada a este estudio, emplearemos un esquema tripartito para presentar las transformaciones en el territorio contemporáneo vinculadas a las tecnologías de la información y la comunicación. Trataremos de las transformaciones 1/ del espacio y el tiempo [Castells], 2/ de los habitares [sociedad, trabajo] y 3/ de los propios habitantes [subjetividades].

[espacio / tiempo]
Para Manuel Castells, una de las consecuencias de la nuevas prácticas vinculadas a las tecnologías de la información y la comunicación ha sido la transformación del espacio y del tiempo, entendidos éstos como realidades sociales, según se introducía previamente. En cuanto al espacio, Castells propone que se ha dado una evolución de lo que denomina espacio de los lugares a lo que describe como espacio de los flujos. No se trataría tanto de la desaparición del espacio tradicional, que sería el de los lugares, sino de la aparición de una nueva espacialidad, la de los flujos, que dominaría sobre la anterior. Mientras que el espacio de los lugares surgiría y adquiriría su valor de la relación con un territorio y una sociedad locales, con la historia y la cultura locales, la nueva espacialidad estaría caracterizado por su vinculación a las redes, por las conexiones y por los flujos de información, economía, relaciones de poder, formas de organización, personas y bienes que lo atraviesan. Frente a la importancia de límites y y contenedores  en el espacio de los lugares, conexiones, redes y flujos caracterizarían a los nuevos espacios [Mitchell, 2003]. Aunque los dos tipos de espacio continúan conviviendo entre sí no lo hacen sin conflictos. Los procesos de transformación territorial de las últimas décadas pueden interpretarse como de destrucción del orden territorial de los lugares y su sustitución por el orden territorial del espacio de los flujos - que también podría describirse como el orden de lo local frente al orden de lo global [reconversión industrial y agrícola, nuevas formas de comercio, turismo, migraciones…].

Desde la enunciación de esta hipótesis por parte de Castells podríamos afirmar que esta clasificación dual ha resultado más compleja, con buena parte de nuestros espacios compartiendo ambas dimensiones, y adquiriendo con frecuencia un carácter de interfaz entre el espacio de los lugares, y el espacio de los flujos, de lo local y lo global. Como los espacios, los cuerpos, también participan de esta complejidad. Por otra parte, mientras que en su primera formulación, Castells asociaba el espacio de los flujos al capitalismo, también se ha demostrado que se trata de un espacio que es igualmente habitado y producido por sectores sociales alteranativos, como demostró en su momento y siguen haciéndolo los movimientos de oposición al capitalismo global o del software libre.

En cuanto al tiempo, Castells propone que se ha producido una transformación del tiempo histórico al tiempo atemporal. Esto supondría el desplazamiento de la dominancia del tiempo sucesivo y lineal de la modernidad, a la de un tiempo acelerado como el que representan Internet, el correo electrónico o los medios de comunicación, en el cual el presente, el pasado y el futuro digitalizados tienden a comprimirse, y los sucesos tienden a hacerse simultáneos, con el multitasking, con el acceso en tiempo real a lo que ocurre a la vez en múltiples lugares [Castells, 1997].

[nuevos habitares; sociedad-trabajo]
En relación con los cambios sociales relacionados con las transformaciones tecnológicas podríamos destacar tres aspectos, que serían los de las emergencias de la sociedad red y la sociedad de control, y de los cambios en el trabajo y la producción que se vienen denominando como pos-fordismo.

La sociedad red, término propuesto por Castells [1997], hace referencia a la relevancia de las formas red en las configuraciones sociales contemporáneas, frente a las formas precedentes de carácter más jerárquico, horizontal, estático, cerrado o local. Las redes sociales, que con frecuencia están ligadas a medios digitales, constituyen una buena ilustración de este punto. En el campo de la política o al menos de la innovación política también se ilustra bien esa cuestión con la crisis de los partidos y sindicatos de corte tradicional y la creciente relevancia de las redes y movimientos sociales; también con la transición de modelos de gobierno centralizados y burocráticos a prácticas de gobernanza flexibles, multilaterales, glocales e híbridas.

La emergencia de los que algunos autores vienen denominando sociedad de control [Deleuze, 1991; Galloway, 2004; Petti, 2007; Colomina, 2008] sería otro aspecto de los nuevos habitares en su relación con las tecnologías, y en particular en relación con las nuevas formas de poder. Frente al modelo que caracterizó la sociedad moderna e industrial, que siguiendo a Foucault [1975] podemos describir como disciplinario, y que se representa habitualmente por lo que el autor llamaba instituciones del encierro [escuelas, cuarteles, fábricas, hospitales, prisiones…], la sociedad de control plantea mecanismos de poder para el espacio abierto, que se basan en la producción de subjetividad, los medios, las redes de información y comunicación y el urbanismo. La proliferación de los sistemas de videovigilancia en el espacio urbano, y los esfuerzos gubernamentales y coporativos por hacer posible el control absoluto de los datascapes, con fines mercantiles y supuestamente securitarios, constituyen algunos de los síntomas más visibles de esta emergencia.

En tercer lugar, en esta breve síntesis, es necesario señalar el paso de los modos de producción industriales o fordistas, a los modos de producción pos-fordistas, flexibles o reticulares, que ciertos autores también vienen calificando como de capitalismo cognitivo [Soja & Scott, 1996; Castells, 1997; Boutang et ali, 2005]. Además de las bien estudiadas implicaciones en la forma empresa, en la creciente centralidad del conocimiento y el trabajo cognitivo, relacional y afectivo y en su relación con el territorio, cabe destacar los cambios en las condiciones del trabajo y de los trabajadores, que conectan con el apartado que sigue.

Complejización de la dualidad público y privado [nota adicional, por completar]

[nuevas subjetividades]
Vamos a limitarnos a destacar dos cuestiones relativas a las transformaciones en las subjetividades contemporáneas relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación y el territorio. En primer lugar, las que se pueden agrupar en torno a la teoría cíborg, que están estrechamente relacionadas con los planteamientos de la wikiplaza; en segundo lugar, no queremos dejar de mencionar aspectos que desde aproximaciones críticas se podrían englobar bajo la idea de la precarización de la existencia, y los escenarios de conflicto político que plantean.

En cuanto a la teoría cíborg y específicamente en relación con el territorio y la arquitectura, podemos introducirla con una cita de William Mitchell [2003: 38-39]:  “Nos iría mejor si tomáramos como unidad de subjetividad, y de supervivencia al individuo biológico + sus extensiones e inteconexiones. Entonces, ya no soy el hombre vitruviano, encerrado en un círculo único y perfecto, mirando desde allí el mundo desde las coordenadas de mi perspectiva personal, a la vez que simultáneamente sirviendo de medida de todas las cosas. Tampoco soy, como proponen los fenomenólogos arquitectónicos, un sujeto autónomo, autosuficiente, encarnado biológicamente, que se encuentra con, objetifica, y responde a mi entorno inmediato. Construyo y soy construido, en un proceso mútuamente recursivo, que continuamente interactúa con mis límites fluidos y permeables y mis infinitas redes ramificadas. Soy un cíborg espacialmente extendido.”

Y también, ésta otra, más lírica o literaria, de Toyo Ito [2006: 21], en la que comenta sobre el trabajo creativo con el ordenador: “La interfaz ha pasado a formar parte del cuerpo. Mientras trabajo con el ordenador tengo la sensación como de tener los pies metidos en el agua. No está fuera [lo que estoy creando], pero tampoco está dentro de mí. Sin duda esta extraña realidad redefinirá el ámbito del yo.”

En general la teoría cíborg propone que debemos pensar, si no nuestro ser, sí nuestro devenir contemporáneo como cíborgs - concepto ya introducido anteriormente. Tendríamos que pensarnos, al menos en ciertos aspectos, como cuerpos y mentes ampliados por los artefactos y redes maquínicas a las que estamos conectados permanentemente, y que nos ponen en relación tanto socialmente, como con nuestro medio cultural y social. Si bien el origen reciente de este pensamiento se relaciona con la teoría de sistemas y la cibernética [Norbert Wiener década de 1950; ver: Turner, 2006: 20-22], por un lado, como explica Fernandro Broncano [2008] la de nuestra relación ontológica con los artefactos que producimos, desde el lenguaje a las máquinas, es una reflexión antigua. Por otra parte, Haraway, Guattari, Negri…

[la cuestión del software y la cultura libres]

[web 3.0 [Pisani…] / geolocalización, peta-data, …]

[algunas problematizaciones]
Un cambio guiado por la industria; el papel de los movimientos críticos – contracultura, hackers, artistas, movimientos sociales – el diálogo…

La cuestión del cuerpo

Control vs nuevas posibilidades, libertades, sociabilidad, nuevas formas de experiencia

Trabajo

Negri; Hardt; metrópolis /

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[bibliografía]

Yan Moulier BOUTANG, Antonella CORSANI, Maurizio LAZZARATO et ali, 2004, Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva, Traficantes de Sueños, Madrid

Manuel CASTELLS, 2002, Informacionalismo y la sociedad red, en: Pekka Himanen [editor], 2002 [edición original en inglés de 2001], La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, Destino, Barcelona; pp: 169-192

Manuel CASTELLS, 1997 [edición original en inglés 1996], La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Volumen 1: La sociedad red, Alianza Editorial, Madrid

Beatriz COLOMINA, 2008, Visiones borrosas: Arquitecturas de la vigilancia, en Pasajes de Arquitectura y Crítica, núm. 100, octubre de 2008, Madrid, pp: 60-63

Gilles DELEUZE, 1991, Posdata sobre las sociedades de control, en: http://caosmosis.acracia.net/?p=24

Michel FOUCAULT, 2004 [edición original en francés de 1975], Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Siglo XXI, Madrid

Alex GALLOWAY, 2004, Protocol. How Control Exists After Decentralization, The MIT Press, Cambridge

William J. MITCHELL, 2003, Me++. The Cyborg Self and the Networked City, The MIT Press, Cambridge

Alessandro PETTI, 2007, Arcipelaghi e enclave. La architettura dell’ordinamento spaziale contemporaneo, Bruno Mondadori, Milano

Edward SOJA y Allen SCOTT [editores], 1996, The City. Los Angeles and Urban Theory at the End of the Twentieth Century, University of California, San Francisco

Fred TURNER, 2008 [edición original de 2006], From Counterculture to Cyberculture: Stewart Brand, the Whole Earth Network, and the Rise of Digital Utopianism, University of Chicago Press, Chicago

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