“La Arquitectura Radical es ante todo una época: 1965-1975″, explica Francisco Jarauta. ” A lo largo de esta década, un centenar de arquitectos cuestionan las formas de la arquitectura, inscrita en un contexto cultural dominado por la definición de una nueva sociedad industrial”. Andrea Branzi, componente de Archizoom Associati, daba de ella una primera definición: “La Arquitectura Radical se sitúa en el interior de un movimiento más amplio de liberación del hombre de las tendencias de la cultura contemporánea, liberación individual entendida como rechazo de todos los parámetros formales y morales que, actuando como estructuras inhibitorias, dificultan la realización completa del individuo. En este sentido, el término ‘Arquitectura Radical’ indica más que un movimiento unitario, un ‘lugar cultural’, una tendencia energética”.
Branzi afirma que “la Arquitectura Radical invierte el procedimiento del urbanismo y la arquitectura tradicional: asume la utopía como dato inicial de trabajo y la desarrolla de modo realista. Concluido el proceso, no queda nada excluido, todo se cumple, como un acto perfectamente realizado en sí mismo, como pura energía creativa transformada, sin pérdidas, en energía constructiva. La utopía no está en el fin, sino en lo real. No hay en ella motivación moral, sino un puro proceso de liberación inmediata. No hay en ella alegoría, sino un fenómeno natural…”
Concluye Jarauta que para los arquitectos radicales “lo que estaba en juego era la defensa de un nuevo uso social de la cultura frente al proyecto global de una nueva reinterpretación de lo moderno. En 1968, Archigram definía así las ideas centrales de su trabajo: “Para los arquitectos la cuestión es saber si la arquitectura participa en la emancipación del hombre o si se opone a ella al fingir un tipo de vida establecido por las tendencias actuales”. En realidad se trata de planes y proyectos nuevos, de gestos liberadores, que pueden ser interpretados como arquitectura conceptual, pero que son arquitectura en el más puro sentido, como invención y construcción del habitar humano, anotaba Germano Celant, inventor del término architectura radical. Son los mismos gestos los que inventan una ciudad imaginaria como la No Stop City de Archisoon Associati, frente al desarrollo y construcción de la otra ciudad, marcada por la división social y sometida a procesos de condensación cargados de violencia (…) La tensión utópica que había atravesado las Vanguardias volvía ahora en el marco crítico y radical de quienes pensaban que la arquitectura se hace con ideas y que es el pensamiento el que define el espacio y la experiencia. Posiblemente lo que aquí se proyecta son sólo sueños, (…) pero son los sueños que animaron la idea de una sociedad utópica, más allá de las condiciones que la época hacía suyas”.
http://www.caam.net/es/exposiciones/b11/2002/ex_radical.htm
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