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[2010.08.20] adiós desde el taxi a Chongqing

Parece una canción del good-old Sabina, algo así como cuando la amante se subió en el taxi y le dijo adiós tirándole dos besos con la mano, uno por mejilla… Pero, bueno algo estaría pensando la fugitiva… No sólo en la próxima aventura…

Los taxis aquí, onmipresentes, se me olvidó decir que además de amarillos newyork style, son todos Suzuki – parecidos a un Subaru que conducía Sainz cuando ganaba en rallies -, imagino que los fabricarán por aquí… La conducción de hoy en efecto fue un poco de rally, aunque con poca aceleración. Aquí la cosa parece que va de coger carrerilla, y luego intentar no perderla a base de adelantar por la derecha, meterse por la arcenes y cosas así…

Antes del taxi me había resarcido de la cena de ayer con un estupendo desayuno chino en el hotel. Cuando llegué sobre las 8.45 había casi un tumulto. Un amplísimo buffet de comida china, lo que para nosotros sería un almuerzo o una cena. Por supuesto me animé, y acabé tomando arroz frito, algo que resultó ser menudo un poquito picante, unas patatas – o quizás water chestnut rebozadas – y un huevo frito – tal cual – que medio me tomé con los palillos!! Y dos cafés bastante bueno. Luego luego descubrí que había la posibilidad de hacerse unas tostadas, pero me pareció un poco vulgar… En el comedor a pesar del tumulto, todo el mundo muy educado, hablando muy discretamente, y comiendo rápido y saliendo. Por supuesto, yo, con mi nueva camisola china, era el único euro-americano. Sólo en una mesa grande, que acababa de dejar una pareja; aunque la gente es realmente simpática; en el ascensor los padres de una niña que me miraba con gran curiosidad e intentaba hablarme, la animaba a decirme hello!, good morning! y good bye! - lo que por otra parte es sorprendentemente habitual.

Entre anoche y esta mañana he comenzado la lectura del Tao Te Qing [pronunciado Dao De Ching] de Lao Tzu [pronunciado Laozi!]; el primer texto conservado del Taoismo, una de las tres escuelas filosóficas, junto con el Confucionismo y el Budismo, en que supuestamente se basa la cultura china. Me lo había comprado con otro sobre el Confucionismo [Yun Da, - 2006/ 2009 -, según dice la solapa, la versión en libro de un hit televisivo en China: Confucius from the Heart], y uan especie de biografía gŕafica de Joseph Conrad, en la librería Xinhua, en la plaza central de Chongqing – ésta sí un verdadero monumento; un edificio de 5 plantas llenas de libros y ordenadores y móvles, con una bonita fachada de vidrio, y dentro lleno de gente, viendo los libros, madres con niños viendo mini ordenadores y netbooks… Lo que leo del Taoismo, aunque sea un recurso un tanto fácil, rima, podríamos decir con algunas cosas que se leen sobre la China contemporánea, y de lo que se ve y se intuye del comportamiento del “pueblo” chino hoy en día. Cómo en los días que corren el Tao Te Qing se escribe en tiempos revueltos, de grandes mudanzas e inseguridad, y la idea es adaptarse el flujo, al mundo tal como es, intentar evitar el conocer y desear – demasiado. Evitar la acción premeditada y hacer con espontaneidad – una especie de no acción. Podría explicar por un lado la capacidad de adaptación de la mayoría de la población a los cambios – antes comunismo, y ahora sino-capitalismo; y por otra, el “devenir” del gobierno y la economía, renunciando en cierto modo a producir su propia historia, y adaptándose a aparente sign o’ the times- como decía Prince [?]. Los tres libros,, en inglés y en ediciones bastante buenas, me costaron en total unos 14 euros, lo que dice mucho a favor de esta cultura. Antes, sentado en un banco por allí cerca, me había entrado un joven, para charlar, y me estuvo enseñando los libros que había comprado – luego reconocí por el embalaje, que en la misma librería. A pesar de que la precaria conversación versó sobre fútbol – al decirle Cibanya – y mujeres; los libros que me enseñó que había comprado era de Bertrand Russel y Platón – en chino!

La última visión dromológica de Chongqing, me deja la sensación de que obviamente no he conocido nada de esta ciudad. Al cruzar el puente sobre el Yangzte, el mismo que me recibió, el río y la ciudad estaban envueltos en el smog que supuestamente caracteriza la ciudad, que se veía con dificultad. Una vez fuera de la península del downtown, Yuzhong, el distrito de la otra orilla, Jiangbei, al menos en los lados de la autopista, está lleno de construcciones de calidad, rascacielos residenciales sobre todo, - en una configuración tipo Ville Radieuse de Le Corbusier, pero tipo patch work, alternando ordenaciones muy diversos y espacio baldíos, que no parecen tanto agrícolas como a la espera de que llegue eventualmente la urbanización. La autopista es buena, no tanto como la de Guanzhou, y la ciudad parece que se acaba, pero vuelve a aparecer, a izquierda y derecha, con fragmentos de un monorraíl en construcción, aunque tampoco se ven demasiadas máquinas u obreros…

Comparándolo con Los Ángeles, me pregunto si habrá enclaves para pasear, habitables, en este paisaje difuso – del tipo centro comerciales, o del más sofisticado de aldeas urbanas - centro comerciales abiertos… Aunque no son visibles desde la autopista. Tampoco se ven demasiadas viviendas que podrían calificarse de obreras, u obsoletas como de los años 60 ó 70, como se veían en otras ciudades. Quizás estén en otras áreas, o no existan… Abandonando Chongqing, me pregunto ¿cómo se valora una ciudad? ¿Por qué 30 millones de personas se hn venido aquí y no a Shanghai – además de por la proximidad a sus regiones de origen? Supongo que la cuestión de la belleza es secundaria a la hora de elegir una ciudad. Uno se aburre de ella al cabo de unos añños – comop puede ocurrir en Sevilla. Supongo que se trata de las oportunidades de trabajo o incluso enriquecimiento para mucha gente. De un cierto ambiente estimulante, que puede tener que ver efectivamente con las oportunidades, con el clima general de la ciudad, con el tipo de gente y de comunidades empresariales o creativas que se perciban en la ciudad. Con la sensación de que está pasando algo allí, de que existe una onda, tendencia positiva, que puede hacer posible una buena vida; con el coste de la vida, con el acceso a la vivienda; tal vez con las oportunidades para los hijos, con los colegios, hospitales o universidades; con la percepción acerca de las posibilidades de ascenso social, con la fama de las mujeres y los hombres; con las promesas de libertad, diversión amor o incluso sexo, para la gente más joven…

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